Santiago Tarazona: La Primera Cita

Esta es la historia de un suceso que finiquitó el primer paso a un amor infinito, inimaginable e inigualable, un amor total y completamente ‘albiazul’. Todo comenzó una tarde no muy soleada, recién cumplidos los 11 años ya era la hora de ir a mi primera cita, fue una invitación que me entusiasmó al instante de ser escuchada, “Santiago, alístate que nos vamos al estadio”, la emoción desbordaba por cada centímetro de mi cuerpo, las ansias crecieron de 0 a 100 en cuestión de segundos, no podía esperar para ir a ver al tan famoso Millonarios del que mi familia me habló desde que era pequeño.

El recorrido al Campín se me hizo eterno, no dejaba de pensar en que ya quería saber cómo era por dentro ese majestuoso templo que numerosas veces veía por fuera cuando iba con mi mamá a Galerías; a la final llegamos sin tardarnos mucho.

Entendía poco y nada respecto a la entrada, solo me guiaba por lo que mi tío me decía, un “no te sueltes” de vez en cuando y un “no sueltes a tus primas”, en otras ocasiones, entre curiosidad y temor le hacía caso, así fue hasta que entramos al “Coloso de la 57”. Occidental Sur, fue en esa tribuna donde nos ubicamos, eso decidió mi tío cuando compró las 4 boletas. Entramos, nos sentamos y el asombro me absorbió, de abajo a arriba, de izquierda a derecha, todo lo miraba, todo lo trataba de detallar, cientos y cientos de personas que con orgullo portaban esa hermosa camiseta, la del glorioso “Embajador”. Salió Millonarios al campo de juego junto con su rival, Once Caldas, de inmediato el aliento de la gente se hizo sentir, al ritmo de aplausos se escuchaba un “Millos, Millos”, que poco a poco me llenó de más emoción y que dio como resultado que junto con todos los que estaban en el estadio, yo terminara cantando, de la misma manera pasó cuando el himno de Bogotá sonó, “Bogotá, Bogotá, Bogotá”, canté. 

Para ser sincero del partido en general no recuerdo mucho, era más la impresión de ver tanta gente a mi alrededor, guiando sus pálpitos al ritmo del juego que ese día se desarrolló, un mar azul, es lo que recuerdo bien, eso en especial fue lo que me marcó, lo que me hizo terminar confirmar que Millonarios era el equipo que quería apoyar y acompañar por el resto de mis días, ese domingo 2 de noviembre del 2008, confirmé la decisión más bella, la de ser azul, la de hacer parte de una familia grande que se esparce por el mundo entero, esa decisión que no me arrepiento de haber tomado. De regreso a casa ya no había duda alguna, estaba enamorado de Millonarios, sus colores y su gente.

Ahora, años cada vez que voy al Nemesio agradezco a mi tío, pues fue él quien me llevó a mi primera cita, también a mi mamá, fue ella la que poco a poco me fue transmitiendo la pasión azul que compartimos como familia y que nos une cada día más.

 

Santiago Tarazona

@TovarSantiago19

Juan Montoya

I was born in Bogota, Colombia and have been a fan of Millonarios since I can remember, its a legacy that has been handed down from generation to generation in my family, and even now, away from home, I cheer and support Millonarios from the distance, from Florida, USA.
"La Herencia de Papa"
Juan Montoya

Juan Montoya

I was born in Bogota, Colombia and have been a fan of Millonarios since I can remember, its a legacy that has been handed down from generation to generation in my family, and even now, away from home, I cheer and support Millonarios from the distance, from Florida, USA. "La Herencia de Papa"

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